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M-011 10.1.18

Posted by Migsar in Turismo, Vida.
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photo_2018-01-10_05-51-56Tenía ganas de hacer este post desde que llegué, pero últimamente me cuesta mucho más trabajo producir algo, sean fotografías, poemas, escritos o cualquier otra cosa excepto ideas. Son impresiones generales y consejos para los que vengan, que espero que sean cada vez más, Portugal es un país muy bonito con gente amable y mucho por conocer.

Lo primero al visitar un país es pensar en la moneda, en el caso de Portugal, los Euros, mi consejo es que si no pueden cambiar en el lugar cambien una sola vez dinero suficiente para las cosas cotidianas del viaje y paguen todo lo demás con tarjeta de crédito o débito, en el caso de Portugal no se cobra comisión en los retiros de cajeros Multibanco, que es una red de bancos similar a los cajeros RED en México, al menos para retiros de alrededor de 100 euros en adelante. Al pagar con tarjeta es importante pedir que se cobre en Euros y que no haga la conversión el banco que hace el cobro porque la tasa de cambio es peor.

Coimbra es una ciudad pequeña, con una población importante de estudiantes, las distancias caminando son pequeñas, generalmente son menores a un kilómetro y para ir recorridos que atraviesan la ciudad son alrededor de 5 km. por lo que es fácil llegar a cualquier lado a pie. A mí me recuerda mucho a Cuetzalan, en el estado mexicano de Puebla, por la lluvia, la niebla, la piedra de las construcciones marcada por la humedad y la arquitectura; al ver las iglesias en lo alto de un cerro uno se da cuenta inmediatamente de la influencia Española-Lusitana sobre América Latina. Espero hacer algunos posts más dedicados a los aspectos prácticos del viaje, pero en este quería hablar de varias reflexiones que he tenido en los últimos días.

Cuando me mudé de Ciudad de México a Monterrey descubrí que algo que para mí era muy importante eran las banquetas, pensé en su importancia para la ciudad de los peatones y no la ciudad de los coches, ahora que llegué a coimbra descubrí volví a pensar al respecto, en la parte antigua no existen banquetas, todo está empedrado, pero se percibe que los actores principales son los peatones y no los coches, ya que algunos callejones son demasiado estrechos para que un coche pase y en otros por lo enredados que están es impráctico su uso. En una zona un poco más reciente se notan banquetas amplias y avenidas pensadas para coches en donde coexisten peatones y automovilistas y la principal diferencia con las ciudades de México (con excepción de la Ciudad de México en barrios turísticos e históricos) es la señalización e infraestructura que se pone para el peatón, los cruces bien indicados y semáforos que refuerzan el derecho del peatón al espacio. Existe también otra zona, que creo que es la más moderna, en donde se nota una arquitectura mucho más unificada en términos de materiales y estilos (global) y en la que se nota una marcada tendencia al diseño para automovilistas, existe más respeto por parte de los conductores pero las banquetas son pequeñas o inexistentes fuera de los espacios abiertamente públicos, como centros comerciales y plazas, y se nota una fuerte tendencia a la urbanización al estilo gringo de ciudades, es decir, consumismo marcado y diferenciación entre espacios de vida, de ocio y de trabajo.

Por otro lado, un detalle que a mí me cambia el ánimo inmediatamente es la frontera más tenue entre el espacio íntimo y el público, ¿a qué me refiero con esto?, la mayoría de las construcciones, incluidas las casas, no tienen barrotes en sus ventanas, tampoco tienen bardas altas que dividan la calle y el jardín sino pequeñas cercas que muchas veces sirven más como una delimitación social del espacio que como una frontera física definida, indican donde empieza la propiedad privada, pero no impiden el paso. Sé que muchos me dirán que se trata de realidades de los países en cuanto a seguridad se refiere, creo que no es así, se trata de percepciones de los habitantes de los países en cuanto a confianza se refiere, como apoyo a mi tesis quiero indicar que los índices delictivos no han bajado mucho por la presencia de los barrotes en México, por lo que en el mejor de los casos no tiene un efecto sobre los mismos y en el peor podrían resultar contraproducentes. Es un argumento similar al de la prohibición en el consumo de alcohol en espacios públicos o si las drogas hacen al delincuente o el delincuente consume drogas como un hecho fortuito y socialmente reforzado, no intento cambiar la opinión de nadie, pero me parece que los estudios al respecto que he leído son muy subjetivos y nada concluyentes. En fin, volviendo al tema principal, para mí es una diferencia tremenda el hecho de no tener que ver barrotes por donde sea, me siento más libre no en un sentido físico sino intelectual y espiritual, creo que se disfruta más el espacio, los balcones y las terrazas se vuelven elementos habitables y no meramente decorativos, se vuelven una extensión del interior y no un añadido y pienso que permiten una unidad mental que las fronteras físicas rompen en otros lugares. También me encanta el uso de escaleras y la aceptación de los distintos niveles de terreno en la arquitectura, creo que en el fondo habla de una flexibilidad para adaptarse al entorno en lugar de una necedad por cambiarlo, disfruto mucho de todas los cerros y las escaleras, callejones y recovecos de la ciudad, sobre todo en la parte antigua, me gusta ver las casas con sus sotanos, donde la entrada principal es accesible solo después de atravesar un pequeño puente, y existen al menos dos jardines a los lados con niveles diferentes al de la calle, en otras, la entrada está en un lado después de subir una pequeña escalera. Muchas ilusiones arquitectónicas se forman por este aprovechamiento de la forma natural del terreno, es común ver edificios que desde la calle parecen tener cinco pisos y descubrir que hacia el otro lado sólo tienen dos o tres.

Quiero también hablar de las costumbres y convenciones sociales, hay dos aspectos que me han llamado la atención desde que llegué, los baños y las ventanas. La distribución de los baños es aparentemente similar pero después saltan pequeños detalles que los hacen muy diferentes, la existencia del bidet es muy común aunque por lo que he visto, su uso es un poco menos extendido, sobre todo en nuevas generaciones; en el departamento en el que me estoy quedando el bidet bien podría ser una maceta porque no tiene alimentación de agua. Las casas antiguas tenían el tanque para jalarle al baño incrustado en la pared, es decir, dentro de ella y sólo se veía la perilla para jalarle, actualmente el tanque sigue estando empotrado en la pared y no descansa sobre el retrete, es otro de los temas sobre el que me gustaría investigar un poco más y hacer un estudio más detallado. Las tuberías de agua muchas veces van por afuera del muro en tubos de pequeño diámetro y de PVC, en México es común ver las conexiones eléctricas y las tuberías de gas fuera del muro pero mucho más raro ver las tuberías hidráulicas. Las ventanas son dobles, como en los pueblitos en México, una de vidrio y una exterior de madera, sin embargo, las ventanas exteriores de madera han sido substituidas en muchas de las casas por una cortina de aluminio plastificado. Al inicio mencioné que se trata de convenciones sociales porque creo que no es cuestión de economía, en México se dejaron de utilizar por imitación de nuestros vecinos del norte y, en gran medida, diferenciación entre lo rural y lo urbano desde un pusto de vista clasista, pero creo que en términos económicos no son nada mala idea, no son feas estéticamente hablando aunque definitivamente son más invasivas que las cortinas y persianas interiores en términos del material en que están hechas, sin embargo, creo que cumplen multiples propósitos, me vienen tres a la mente, sirven de aislamiento térmico y acústico, por otro lado, dan un mucho mayor grado de intimidad y finalmente cumplen una función estética en cuanto a cánones arquitectónicos aceptados. A mi parecer estas cortinas son una muy buena apuesta en climas extremosos, con las cortinas interiores el calor entra a la habitación y se transmite por conducción hacia el interior, con las cortinas exteriores la conducción por parte de la cortina se hace hacia el muro exterior, minimizando lo que llega al interior, el aire atrapado entre la ventana de vidrio y la cortina también sirve como aislante, creo que es mucho mejor que tener mal aislamiento por bajar un poco los costos al momento de construir y gastar mucho en un método activo de intercambio térmico, para ponerlo en palabras simples, me parece mucho mejor no dejar entrar el clima exterior, sea frío o calor, que dejarlo entrar y después sacarlo. Argumentos similares aplican para el aislamiento acústico.

Finalmente, quiero decir que a mí la comida portuguesa me parece muy rica y variada, en todos lados tienen aceitunas, que me parecen mucho más saludables que los totopos y tienen muchos pescados y distintas formas de preparar la carne, de gallina, pollo, cerdo, cabra, res, etcétera, he oído opiniones contrarias pero a mí me parece muy bueno el sazón de la comida portuguesa.

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M-006 25.12.16

Posted by Migsar in Ideas, Uncategorized, Vida.
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Lo que más me molesta no es el error sino la falta de interés por corregirlo, la filosofía de así soy y qué.

Les cuento la historia de un viaje corto, no mencionaré lugares, para no despertar enojos innecesarios pero no hacen falta, es general. Salgo de mi casa, en la central de autobuses los choferes, que no son malas personas en general, ni tienen una preparación inferior a la media (tampoco superior) tienen a la gente en los andenes esperando, no porque vayan a limpiar el camión, ni por que esté bajando la gente, es una cuestión de reafirmar el poder sobre su “territorio”, dejan subir hasta la hora indicando que ellos tienen control sobre algo, lo jodido del caso es que, igual que el resto de la gente, en su pequeño espacio se quieren sentir importantes, pero se enojan cuando otros hacen lo mismo y critican el mal servicio de las cosas, habría que empezar por uno mismo, ¿no?  Ya en el camión, unos chicos oyendo una grabación de unos bufones callejeros en el celular, chistes sobre intolerancia, cuestiones de género y clasismo y la cereza del pastel, el discurso final de que es arte y cultura, que todo está perdido pero está bien y hay que estar feliz y que es una forma de no robar; todo el discurso apoya la mediocridad, las cosas que a uno no le gustan deberían cambiarse, no resignarse y explotarlas estúpidamente para ir librándola, además de que creo que nunca son aceptables los chistes sobre intolerancia, ni siquiera entre “cuates”, hacer chistes al respecto, lo quieran aceptar o no, implica perpetuarlo, mantener vivo en el imaginario colectivo que la situación no sólo es tolerable sino entretenida. Volveré a un punto adicional en un momento.

En el avión, una chica llorando porque su esposo posiblemente no llegue al vuelo. Nota, llorar funciona para resolver las cosas aunque el resto del mundo se joda. Afortunadamente el esposo llega, no tengo nada en contra de él y me parece bien que la gente del aeropuerto le haga el paro, lo que no me parece bien es que yo haya estado en la misma situación hace poco y como no soy muy simpático ni llorón tuve que pagar un vuelo bastante caro porque la cabrona del aeropuerto no me dejó pasar, no le caí bien; la cuestión, repito, no es el hecho de joder al próximo, es que nos quejamos de impunidad y corrupción pero nuestros actos son gobernados de forma incongruente de acuerdo al humor que tengamos el día, es decir, tengo poder y pienso que puedo abusar de él porque es mío, que mi cargo me da derecho a juzgar y ejercer ese juicio contra los otros, o dicho de una forma más simple, que la igualdad es un derecho cuando yo estoy en desventaja y un premio cuando yo la otorgo. No hablaré de roles de género porque es un tema demasiado sensible, pero sí dire que me parece que muchas culturas que abogan por la igualdad siguen pensando que son características respetables, ¡y deseables! el ser caprichoso, inflantil, voluble y prepotente, ya sé, ya hablé… viene desde los griegos, recordemos la causa de un par de guerras que Hollywood disfruta adaptando al cine.

Sigamos, llego a un destino intermedio y debo de tomar otro camión, el sistema de autobuses es lo más precario y desorganizado que hay, no hay manera de apartar un autobus por internet, incluso hacerlo físicamente cuesta trabajo, pero a la gente no le importa, a los empresarios no les interesa porque saben que el dinero de una operación eficiente sería un extra, que no necesitan realmente porque el mercado ya está repartido y los clientes son cautivos, es decir, un sistema de libre mercado sin competencia ¿uhh? Interesante cierto… no es el único caso, no hay vuelos directos a muchas ciudades por la misma razón y las familias que pueden entrar a competir curiosamente comparten apellidos con las clases políticas, no hay que sacar conclusiones apresuradas, el número de apellidos en el mundo no debe de ser tan grande y podría ser casualidad, pero me gustaría que más gente se cuestionara estos detalles, desde los modelos de mercado que imperan hasta las causas que impiden la competencia y si realmente es mejor la retrograda idea de distribución ejidal y proletariado en un sentido bastante limitado defendido por la clase media y baja que ha aprendido a estar orgullosa de su pobreza y mediocridad. Aclaro, no es que la clase alta brille por su inteligencia, pero no tiene problemas tan severos y si necesita algo simplemente lo toma en lugar de resignarse, y sí, volvemos al clasismo y conformismo. El camión tendría que haber salido a las 15:20, llego pasadas las 16:00, venía desde otra ciudad y ya estaba hecho un asco, a la gente no le importa, ni siquiera lo nota, había basura en el asiento de junto y la persona que lo ocupó llegó y se sentó como si nada, ¡así ha de vivir en su casa! Lamentablemente tengo la certeza de que es cierto, la gente tira basura en las calles, en sus casas, no entiende la cuestión de la higiene, cree que se trata de una cuestión de estética, no hablo por todos, sé muy bien que hay excepciones y me considero muy afortunado de que algunos de mis amigos se encuentren entre ellas, pero para el resto, la  higiene es un lujo de ricos, una imposición burguesa a la ya larga lista de responsabilidades del proletariado. ¿Cómo además de querer que trabajen por un salario de mierda y en jornadas extra no remuneradas le piden que de diez pasos extra con su ya exigua energía para ir a tirar la bolsa de las papas o el envase del refresco hasta el bote de basura, o pensar en limpiarse la cola después de cagar, es demasiado, uno de lo que tiene ganas después de ese abuso es de no pensar, total, saldrá mierda nuevamente el día siguiente, no? Poco después de salir se detuvo, “rápidamente” por un tentempié, ¡una hora más de retraso! Pero hay que agradecer que el chofer era amable, nos invitó a bajar a comer con él y algunos le tomaron la palabra, supongo que esto es normal, es decir, si un doctor tiene que hacer una operación a corazón abierto pero los taquitos le cayeron mal y quiere interrumpir la cirugía sería diferente, pero nosotros los jodidos, los de a pie, podemos darnos esos lujos, nuestro tiempo de cualquier manera no vale.

Ahora, el punto al que prometí volver, el sonido, yo sé que la gente no quiere pensar, eso se aclaró hace apenas unas líneas, mientras más ruido haya menos oigo mis ideas, entonces el ruido es bueno; quiero reabrir bien la herida y me gustaría que arda, así que volvemos, el querer pensar y oir las ideas propias es un lujo de burgueses, aclaro, digo burgueses en lugar de ricos, porque no es una cuestión de dinero sino de estatus social, somos el pueblo. Los niños con su celular a todo volumen en el primer camión que mencioné y ahora cinco horas de películas estúpidas a todo volumen, y no sólo eso, las teles son un “premium” que se paga, aunque no exista la otra alternativa. Me convencí del retraso mental después de 15 minutos de Cásese quien pueda con Martha Higareda, la película más idiota y que promueve estereotipos y discriminación que he visto en mucho tiempo, aunque no veo muchas. Pero el problema es el mismo, al final los actores son muertos de hambre condicionados por sus circunstancias, en una sociedad capitalista, lo que rige estas circunstancias de los actores, que no son imbéciles sino extremadamente talentosos y flexibles como para encasillarse en los roles que el público demanda, aún siendo en el fondo personas inteligentes y sensibles, lo que rige es la demanda, es decir, pierdo mi fé en el mundo y en la igualdad de los seres humanos cuando veo a la primer idiota (en este caso tocó ser una mujer, pero juro que no es cuestión de género sino de estadística, 50/50) que se carcajea con la película aunque, de hecho, la película se burla justamente de gente como ella, y, por increíble que parezca, la burla es justamente que esa gente no se da cuenta de que se están burlando de ella y es muuuy auténticota. Hace poco leía que una empresa de streaming en línea que es parte de una de las televisoras más importantes del país sorprendió a todos con sus crecimiento en el último año posicionándose en segundo lugar, sólo después de una empresa internacional que puso el estándar en cuando a streaming y disponibilidad de contenido se refiere a nivel mundial, ahora lo entiendo, me da mucha tristeza entenderlo, pero todo tiene sentido. Bueno, me desvié un poco, el tema es el sonido y el derecho al pensamiento, que ya no es derecho sino privilegio, ahora, mientras escribo, oigo música banda de la celebración navideña de mis vecinos, que de hecho, es igual que la celebración de vida que hacen diariamente, todos y cada uno de los días del año, el problema no es el tipo de música, que incluso me agrada generalmente, sino que no hay elección sobre oírla o no porque esta gente tan altruista se tomó la libertad de elegir por sus vecinos lo que vale la pena escuchar, como los chicos del celular, la gente de los eventos de gobierno que por ser “cultura” cree que todos estamos deseosos de impregnarnos un poco de ella, las estaciones de metro y autobus, los dueños de la empresa de autobuses y en última instancia el chofer que elige fijar el alto volumen para el sonido general.

El hilo conductor el mismo, el intolerante soy yo, porque me molesta todo. Lo normal es exigir igualdad, respecto y tolerancia cuando se está en una situación incómoda y actuar exactamente igual que los que se critican cuando los papeles se invierten. Felices fiestas.