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M-010 22.4.17

Posted by Migsar in Desarrollo Web, Ideas, Vida.
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Intenté hacer mis compras por internet y, no puedo explicar exactamente por qué, pero no funciona. Cada vez más gente se está cambiando a servicios en línea, y yo también, hay muchas cosas que hago en línea, desde la comunicación con mi círculo alguna vez cercano, por Facebook, Skype, Whatsapp o Telegram, hasta la banca y el pago de servicios, sin embargo, las compras cotidianas aún no llegan a ese punto en el que prefiera hacerlas en línea. Estuve pensando un poco al respecto y es lo que quiero exponer a continuación.

¿Por qué no me gusta? Creo que las compras en línea en su estado actual satisfacen a personas de hábitos muy fuertes, a personas rutinarias, no digo que sea malo, de hecho, me gustaría serlo, pero no lo soy. Si uno conoce la marca de cereal que desea, las galletas, las frutas y verduras, es muy fácil hacerlo en línea, los sitios actuales son perfectos para eso, el cuadro de búsqueda tiene una función de autocompletado que hace que uno encuentre rápidamente un producto en específico, incluso se tiene una función de categorización, muy vinculada al autocompletado, que realiza ciertas sugerencias. Lamentablemente el alcance de esto es muy limitado. Uno empieza a escribir jugos y le recomienda todo lo relacionado con jugos, suena bien, lo sé, pero cuando uno va al lugar uno ve bebidas en general y a veces decide comprar una cosa que no es necesariamente un jugo. Mi punto es que todavía no se ha aplicado la tecnología para substituir el vagar sin rumbo dentro de un espacio determinado, es decir, se tiene un propósito, pero mucha libertad a la hora de cumplirlo. Creo que la tecnología existe, pero se necesita dedicarle un poco de tiempo a estructurarlo de otro modo, romper la linearidad de los sistemas, aprovechar más los aspectos de visualización, utilizar más la retroalimentación.

El segundo punto clave es la entrega y/o distribución, también creo que se dispone de la tecnología pero no se ha decidido atacar el problema de frente. El elegir el horario cuesta, en parte, pienso que es porque al proveedor del servicio le cuesta porque ha trabajado muy poco en optimizar sus procesos en este aspecto. Algunos ofrecen un servicio de entrega gratuito a partir de cierta cantidad consumida, otros ofrecen un costo económico para un rango de horarios y un costo premium para una entrega inmediata. no estoy seguro de cuál sea el mejor modelo, pero sé que tiene que mejorar, uno pasa mucho tiempo en su casa, pero parece que la Ley de Murphy aplica para estos casos, todo lo que tiene que salir mal sale mal, hay alguna emergencia, uno se mete a bañar o al baño, decide ir por un refresco a la tiendita de la esquina, para la que aplican los mismos problemas mencionados en diferente escala, incluso puede que uno tenga el radio, la tele o audifonos y no sé da cuenta de cuando la persona de la entrega toca el timbre.

Al final, creo que existe un gran campo de oportunidad en este nicho y falta mucho trabajo por hacer. En muchos foros y conferencia se habla de que el futuro nos alcanzo, creo que es cierto, respecto al desarrollo tecnológico, pero sucede totalmente lo contrario a la hora de aplicar el desarrollo tecnológico a resolver problemas cotidianos, deberíamos de ser más concientes que el hecho de que algo se perciba como simple implica siempre un inmenso esfuerzo detrás, esto aplica tanto para los deportistas que hacen parecer que las proezas son naturales como para los ingenieros de Google o Apple que hacen que un niño pequeño parezca genio al utilizar sus productos, sí, en este momento me acuerdo del meme que circula en las redes sociales que dice algo similar a “si su hijo logra utilizar el iPhone a los tres años no es que su hijo sea genio sino que los ingenieros de Apple son genios”, creo que no son sólo las madres las que no lo entienden.

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GIS, Open Data y Smart Cities no son nada sin ciudadanos inteligentes 17.7.15

Posted by Migsar in Cultura, Ideas, Tecnología, Vida.
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Como pongo los términos en inglés para permitir comunicación con el resto del mundo, los explicaré primero.

GIS – Sistemas de Información Geográfica. Se refiere a los sistemas para generación, análisis, distribución y representación de datos geoespaciales.

Open Data – Datos abiertos. La traducción literal no dice mucho, en particular se trata de datos del gobierno, producidos por o para el gobierno y que por ser pagados con el dinero de la población deberían de estar disponibles para ellos, es decir, nosotros.

Smart Cities – Ciudades inteligentes. Muy relacionado a lo anterior y a un término que también está de moda, IoT (Internet of Things); se trata de ciudades que disponen de conectividad muy amplia y de cada vez más dispositivos que aprovechan esta conectividad en beneficio del usuario, la infraestructura produce datos (abiertos) que pueden ser procesados e interpretados para facilitar la toma de decisiones respecto a movilidad, uso y disponibilidad de servicios. Todo esto reduce los costos y desperdicios al incrementar la eficiencia brindando al usuario un servicio mucho más personalizado.

Ahora viene lo interesante. ¿Qué significa todo esto para la población? Estos términos se han puesto de moda en los últimos años y siempre hay muchas personas interesadas en dedicarse a la tecnología, pero también hay muchas interesadas en aprovecharse de la tecnología, no en un sentido ético, sino utilizando ciertos términos para obtener recursos y crear proyectos poco útiles y bastante lucrativos. Existen muchos intermedios, por ejemplo, personas con las mejores intenciones pero sin una preparación técnica adecuada, y por último, personas que podrían mejorar su calidad de vida si supieran utilizar mejor la tecnología pero que ignoran completamente la existencia de la misma. En una ciudad como la Ciudad de México, todo esto se junta y genera un caos, minando aún más la ya deteriorada calidad de vida de sus habitantes, pues los recursos, que por regla son escasos para satisfacer las demandas de la población, se desperdician o se ocupan en proyectos extremadamente lucrativos para unos cuantos que ofrecen un beneficio social ilusorio.

Y no es para desanimarse, sino para educarse, siendo conscientes de que es muy difícil en una cultura con los valores actuales. No me desviaré en el tema de los valores más allá de mencionar que habría que meditar un poco sobre la jerarquía de valores en México, en particular sobre los medios y los fines, pues creo que cuando el ser político, académico o narcotraficante son simples medios para llegar a los mismo fines, no es extraño que un porcentaje similar tenga preferencia por cada una de las opciones.

Los tres términos en el título se pueden unir fácilmente, las ciudades inteligentes funcionan a partir de una cantidad enorme de datos, la mayoría provenientes del espacio público y generalmente gestionados por el gobierno, es decir, datos abiertos. Todos estos datos se refieren a puntos específicos de la ciudad, con coordenadas geográficas definidas y representan estados o posibilidades de acción de los objetos en estas ubicaciones, no es fácil manejar datos con coordenadas, pues en general se necesitan transformaciones para saber la distancia entre los valores obtenidos en el GPS del celular, pues están en grados, minutos y segundos. Como no es fácil manejar estos datos se creó un sofware especializado para hacerlo y, justamente, se trata de los sistemas de información geográfica.

La generación de todos estos datos no es algo nuevo, en México se creó el INEGI en 1983 y desde entonces se obtenían datos bastante precisos sobre ciertas características del territorio y de la población, CFE también generaba muchos datos con un enfoque a la creación de infraestructura y al desarrollo de labores de ingeniería. El servicio meteorológico nacional también lleva bastante tiempo operando y siempre ha tomado mediciones referenciadas a la ubicación geográfica de cada estación. Sin embargo, si hay un cambio muy importante, antes no era posible transmitir toda esa información de manera sencilla a todo mundo, y mucho menos procesarla para todo mundo. Ahora lo es. El procesamiento sigue siendo complicado, pero gracias a internet puede hacerse en centros de cómputo especializados (tanto en universidades como en centros de procesamiento empresariales) y transmitirse casi instantáneamente hasta el usuario. El problema es que siguen siendo muy pocos los usuarios potenciales de estos datos, los beneficios sociales se anuncian para toda la población y en algunos casos puede que sea así, pero la brecha de conocimiento necesaria para la utilización de estos datos y la producción de información a partir de ellos se limita a pocas empresas con la visión y el conocimiento necesario y esto se traduce en datos de mala calidad para el grueso de la población que satisfacen la necesidad teórica pero no factual.

El problema de capacidad se refiere no sólo a los datos sino a las formas de explotación, por ejemplo, la mayoría de los servicios de ubicación y direcciones que usamos actualmente se basan en información que el INEGI tenía desde hace mucho tiempo, sobre calles, puntos de interés, rutas y caminos, etcétera, no obstante, en muchos casos sigue siendo más sencillo obtenerla de empresas privadas que ya hicieron un preprocesamiento que intentar obtenerlo del INEGI. Y si el INEGI no ha mejorado lo suficiente (creo que últimamente ha mejorado mucho) es porque los usuarios no se lo exigimos, y muchas veces no lo exigimos porque no sabemos que es posible, y no sabemos que es posible porque no sabemos que podemos hacer con los datos y, por lo tanto, nunca nos preocupamos de ordenarlos para facilitar su obtención ni de darles formato que facilite el procesamiento.

Creo que con el nacimiento del término Ciudad Inteligente, todo se ha vuelto más complejo, por un lado, se presume mucho la infraestructura de datos que se tiene, y es posible presumirla porque nadie la usa, es bonito tenerla porque nos hace competitivos a nivel internacional, merecedores de reconocimientos y premios, pero no se traduce en un beneficio para la población, por supuesto, es mejor esto que nada, pero no por eso es bueno. Existe mucha información sobre el país, pero su distribución es arbitraria, como lo es su formato, no existe un directorio eficiente de la información que se dispone porque no existe un uso concebido para la misma. Creo que es bastante claro que se llega una y otra vez a circulos viciosos, en donde la población es un factor clave, y no se trata de un fenómeno nuevo, el oro y el petróleo estuvieron ahí desde siempre (para fines prácticos) pero no fue hasta que cada cultura le atribuyó un valor que se hizo lo posible por extraerlos, este valor siempre fue ligado al conocimiento y al uso, la riqueza no existe sin el contexto necesario para su valorización y esto está sucediendo en el país con los datos abiertos, mientras no se utilicen cabalmente por la población son sólo un costo asociado al almacenamiento y la infraestructura para la adquisición desde el punto de vista de infraestructura pública, y son un beneficio para los pocos organismos privados con la capacidad de explotarlos, siendo esto bastante contrario a la idea de beneficio social con la que se anuncian en medios de comunicación y en campañas políticas.