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M-003 16.9.16

Posted by Migsar in Vida.
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Los últimos días he empezado a meditar, por mi cuenta, sin ir a clases, ni buscar mucho al respecto, simplemente me levanto y me doy 15 minutos para meditar y ordenar mi cabeza. Creo que me ha hecho mucho bien, pero también ha hecho que me de cuenta de tantos pendientes que tengo, ideas que quiero sacar y no saco y cosas que quiero hacer y no me doy tiempo suficiente.

Creo que el país está pasando por un tiempo muy difícil, no es el único, definitivamente, pero para los que vivimos aquí es muy necesario hablar al respecto. Yo no pienso que el problema sea el gobierno, nos han enseñado a ver hacia arriba para pedir resultados, pero en realidad es algo que se tiene que hacer horizontalmente, es decir, ver hacia los lados; la otra parte vertical, hacia abajo, no la mencionaré, pero creo que se debe de entender en base al resto. Que quede claro, el gobierno no debe ni puede cambiar el comportamiento de todos los ciudadanos, cuando lo intenta la gente se queja de falta de libertades, expresión, asociación, etc., es decir, es una mala idea. No es que el gobierno apoye más la educación, es que la gente empiece a verlo como una forma de vida digna, no es que el gobierno permita, es que la gente deje ser. Mientras se espere un motivo desde arriba para que las cosas cambien, nada va a cambiar, es triste, lo sé, pero todos somos iguales, no existe un ser superior que sepa como arreglar nuestras vidas, tenemos que empezar a hacernos responsables de nuestro desmadre.

Pues bueno, entrando en materia, hace unas semanas participé en un evento, competitivo hasta cierto punto, muy divertido y muy agradable y del que estoy muy feliz de haber participado. La cosa es que como en un concurso hace unos años, quedé muy decepcionado de los jueces y esto generalmente se interpreta como no saber perder, pero no es así, la decepción del sistema, aunque no lo parezca, puede ser ajena a la situación propia dentro del mismo, de hecho, el hecho de no mostrar decepción cuando el sistema te trata bien, aunque no sea lo que esperas, para mí, habla de una debilidad de carácter y una falta de valores. Uno tiene una formación y con ella adquiere ciertos valores y jerarquías, cuando éstos aparecen condicionados a la comodidad, se trata indiscutiblemente de una falta de principios. La decepción puede ser por muchos motivos, la falta de integridad o un comportamiento inadecuado son algunos de los considerados más graves, sin embargo, la compatibilidad respecto a principios y filosofía de vida es otro que debería de cuestionarse mucho más a menudo.  En mi caso, en ambos concursos, los jueces actuaron de manera bastante propia y totalmente de acuerdo a las circunstancias, de hecho, no dudaría en trabajar profesionalmente con ninguno de ellos, me parecen personas muy capaces y con amplia experiencia profesional, lamentablemente, me parece que vemos muy diferente el mundo en aspectos sociales y esto tiene un gran peso para mí, el encajar con sus criterios significaría renunciar parcialmente a mis principios de vida, no se trata sólo de concursos, se trata de relaciones, de planes y proyectos que surgen de estos encuentros y de que independientemente del esfuerzo que se haga, que siempre debería de ser el máximo posible, los eventos no son aislados, existe una continuidad y tienen consecuencias en la forma del mundo que se desea. La filosofía que domina es la de que el cliente siempre tiene la razón y la meta última es la venta, no podría estar más en desacuerdo con una filosofía, el cliente siempre tiene la elección, no la razón, puede elegir comprar o no, pero eso es totalmente independiente de un juicio objetivo al respecto, uno, con su vida, puede hacer las pendejadas que uno desee, y creo firmemente en que, mientras respete las vidas ajenas, debe ser respetada; sobre la razón, a veces no existe y, generalmente, es subjetiva, pero cuando en ningún caso depende ni de la jerarquía ni de la posición económica, mucha falta le hace a México que la gente aprenda a valorarse en un contexto general, y en particular, en un contexto profesional. Para concluir, un trabajo implica simplemente un intercambio de recursos, de algún modo reducible a el tiempo de una persona por una remuneración económica, que no quisiera asociar con el tiempo de otra porque aun cuando debería de haber una relación, existen muchas cuestiones circunstanciales que afectan esto, la jerarquía asociada la construye uno a partir de su concepción social, es decir, se trata de un valor subjetivo atribuído, sin necesidad, a una transacción comercial, el contratante sólo está intercambiando lo que tiene por lo que necesita y ambas partes están en la misma posición de poder; en los concursos y las competencias sucede lo mismo, inicialmente hay una transacción que parece favorable a ambas partes, el producto de la participación por el valor del premio, nunca existe una imposición jerárquica de por medio, y así como el producto puede no resultar lo que los jueces buscan, en cuyo caso no resultaría premiado, también puede suceder que el criterio de los jueces no corresponde al considerado por lo que no habría un interés posterior al descubrimiento del hecho.

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